"Animales dañinos", "animales nocivos", "fieras", "alimañas" 

ssp.


Todas las especies - Totes les espècies


1802 Real Academia de la Historia

País Vasco/Euskadi

ENCARTACIONES [Las Encartaciones/Enkarterri, comarca de Vizcaya/Bizkaia]: <<El terreno es sumamente fragoso y montuoso, poblado de bosques y canales, y en él se abrigan algunos jabalíes, tigres [linces?], zorros y otros animales nocivos.>>

GORBEA ó GORBEYA [Monte Gorbea/Gorbeia, entre Álava/Araba y Vizcaya/Bizkaia]: <<Sus cerrados son espesísimos, y se encuentran en ellos corzos y venados, muchos jabalíes y demasiados lobos; se han visto también de quando en quando algunos pequeños tigres [linces?] y otras fieras no comunes en el país.>>

[REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA (1802). Diccionario geográfico-histórico de España. Imprenta de la Viuda de D. Joaquín Ibarra. Madrid.] 1802: Navarra y País Vasco, Sec.I-Vol.I (ABA), Sec.I-Vol.II (MAC)


1826-1829 Miñano

Aragón

ALCALA DE EBRO [municipio de la Ribera Alta del Ebro, Zaragoza]: <<Tiene dos montes con los nombres de Mayor y Menor, muy abundantes de caza y leña, y se crían en ellos algunos animales feroces.>>

Asturias

SANTO ADRIANO [concejo de la comarca Camín Real de la Mesta]: <<Abunda la caza de perdices, arceas y otras aves; hay liebres y corzos, y también animales bravos y dañinos: zorros, lobos vaqueros y cervales, javalíes, gatos monteses, y se dejan ver de cuando en cuando algunos osos y rebezos [sic, rebecos].>>

Extremadura

AZUAGA [municipio de la comarca de Campiña Sur, Badajoz]: <<Se cría abundantísima caza de todas clases, animales dañinos, entre los que es más temible el gato cerval, parecido al tigre.>>

[MIÑANO Y BEDOYA, Sebastián (1826-1829). Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal. Imp. Pierart-Peralta. Plazuela del Cordón. Madrid. 1826: Volum I (A-BAR), Volum II (BAR-CAS), Volum III (CAS-ESP), Volum IV (ESP-HOC), Volum V (HOC-MEM); 1827: Volum VI (MEN-PES), Volum VII (PES-SAN), Volum VIII (SAN-TOR); 1828: Volum IX (TOR-VIL), Volum X (VIL-Z); 1829: Volum XI (Suplemento)]


1845-1850 Madoz

Catalunya, Aragón, País Vasco/Euskadi y Navarra/Nafarroa

PIRINEOS [Los Pirineos, Euskadi, Navarra, Aragón, Cataluña, Andorra y Francia]: <<El lince, el jabalí, el lobo y otros animales dañinos, son también bastante comunes, así como las ardillas, martas, comadrejas, arminios y otros que sería largo enumerar, si bien no hay conejos.>>

Aragón

ABENILLA [localidad de Sabiñánigo, en la comarca del Alto Gállego, Huesca]: <<Se cría ganado lanar, cabrío, vacuno, caza mayor y menor en abundancia, poca pesca y muchos animales dañinos.>>

ALASTUEY (o ALASTRUEY) [Alastuey, localidad de Bailo, Jacetania, Huesca]: <<La caza es de liebres y perdices; también se ven lobos, zorros, jabalíes y otros animales dañinos.>>

Castilla y León

AGALLAS (LAS) [Agallas, Campo de Agadones, Salamanca]: <<(Prod.) ganado cabrío, lanar y vacuno y mucha caza y animales dañinos.>>

Castilla-La Mancha

ALBACETE [provincia de Albacete]: <<La caza de pelo y pluma es abundante, y no lo son menos los animales dañinos, especialmente en los partidos de Alcaraz y Yeste, en los cuales, al paso que se encuentra multitud de corzos, machos y cabras montenses, hay porción considerable de lobos, zorras, algunos gatos monteses, javalíes y aún se han visto algunos osos.>> Sabemos, pues, cuales eran los considerados "animales dañinos.

ALBACETE [Albacete ciudad]: <<(Hay) muchos conejos, liebres y perdices, gran número de zorras y algunos animales dañinos.>>

[MADOZ, Pascual (1845-50). Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Imprenta de D. Pascual Madoz. Calle de Jesús y María, núm.28 & Est. Tipográfico-Literario Universal, Calle de la Madera baja, núm.4. Madrid. 1845: Volum I (ABA), Volum II (ALI); 1846: Volum III (ARR), Volum IV (BAR), Volum V (CAA); 1847: Volum VI (CAS), Volum VII (COR), Volum VIII (FAB), Volum IX (GUA), Volum X (LAB); 1848: Volum XI (MAD); 1849: Volum XII (NAB), Volum XIII (PIA), Volum XIV (SEA), Volum XV (TOL); 1850: Volum XVI (VIA)]


1861 Dirección General de Agricultura, Industria y Comercio

España

<<VIII. PLAGAS DEL CAMPO. ANIMALES DAÑINOS. [...] Caza de animales dañinos. Ley de 3 de Mayo de 1834. Disposiciones especiales para la provincia de Oviedo. Reunión de datos sobre este particular. Interrogatorio de 26 de Febrero de 1860. Informes de las provincias sobre los estragos que en ellas hacen los animales dañinos, y persecución que sufren.

La caza de animales dañinos ha sido en todos tiempos objeto de varias disposciones encaminadas a estimular el interés particular con el fin de contribuir a su exterminio por los males que causan a los campos, a los ganados y aún a las personas. En 1348 se prohibió por el Rey D. Alonso armar cepos y trampas en los montes; la extinción había de hacerse por los cazadores. En 1617 ya fue preciso levantar la terminante prohibición impuesta en 1527 de cazarlos con armas de fuego, porque la abundancia afectaba demasiado los intereses de la agricultura; y en 1794 se ofrecieron considerables premios, especialmente por los lobos y lobas. En 1804 se proscribieron las monterías que organizaban los pueblos por los prejuicios que causaban en las propiedades; por Decreto de las Cortes de 19 de Julio de 1813, y Real Orden 2 de Junio de 1824, se recordó la conveniencia de perseguir y exterminar los lobos y zorros; y por último, el título IV de la ley de 3 de Mayo de 1834, reglamentó la legislación de esta materia, declarando libre la caza de animales dañinos, o sean lobos, zorras, garduñas, gatos monteses, tejones y turones, en las tierras abiertas de propios, en las baldías y las rastrojeras no cerradas, de propiedad particular, durante todo el año, inclusos los días de nieve y los llamados de fortuna; se prohibió la caza con cepos y por medio de batidas de los pueblos; se fijaron premios a los exterminadores, según la clase y estado de los animales que matasen, y estas recompensas habían de satisfacerse por las justicias con la mitad de las multas que se impusieran a los infractores, y de no bastar estos fondos, con los de la oficina general de propios. [...] En los veintitantos años trascurridos desde que se dictó aquella ley, la organización administrativa del país ha sufrido una reforma considerable, y no era posible que tuvieran aplicación la mayor parte de sus prescripciones. En fuerza de esta necesidad cada provincia, cada localidad mejor dicho, respetando el espíritu de la ley, acomodaba la práctica a la importancia del daño y a la inclinación o a las costumbres de los naturales, resultando una anarquía involuntaria que justificaba la necesidad de una nueva legislación sobre la materia en armonía con la época y con los demás ramos de la administración pública.

En 1859 y 1860 hubieron de ocurrir algunas más desgracias que de ordinario en los rebaños o hatos, víctimas predilectas, como que se componen del ganado más débil e inofensivo, del hambriento lobo que es más traidor que valiente, y por consecuencia de ello la Asociación de Ganaderos indicó a la Dirección general de Agricultura la conveniencia de incluir cierta cantidad en los presupuestos del Estado para perseguir con mayor rigor los animales dañinos. Coincidió con esta gestión la noticia de algunas desgracias personales ocasionadas en las provincias del Norte por la aparición de lobos hidrófobos en los caminos, y no se necesitó de más para que después de adoptadas las medidas más urgentes, se pensase en conocer el aumento o descenso que de animales dañinos se notara en cada provincia y distrito municipal, métidos y recursos empleados para perseguirlos y reformas que en todos los sentidos conviene hacer en la legislación.

A este efecto, y con el fin de ilustrar ámpliamente una cuestión que a todos los pueblos y a todas las clases interesa, antes de someterla a la deliberacion del Real Consejo de Agricultura, Industria y Comercio, la Dirección del ramo circuló en 26 de Febrero de 1860 un interrogatorio sobre el particular. A pesar de lo incompletos que son algunos datos y de que por entero se carece de otros relativos a las provincias menos diligentes en contestar, como las de Álava, Ávila, Guipúzcoa, Palencia, Salamanca, Soria, Tarragona, Toledo y Vizcaya, bastan para formar idea de que ni los daños causados ni el número de los que existen son alarmantes; por lo general van en grado descendente, y no otra cosa podía esperarse de la población, que aunque demasiado lentamente, se extiende por los campos para roturar nuevas tierras y explorar las minas. Las Juntas de Agricultura, Industria y Comercio han tenido con este motivo una ocasión más de justificar la utilidad de su inteligencia y servicios. No se hará mención de todos sus dictámenes, pero se intercalará literalmente alguno de los que ofrezcan más interés:

ALBACETE. Van desapareciendo los animales dañinos; los pueblos consignan en sus presupuestos municipales las cantidades que se juzgan necesarias para su persecución. Hay varias personas que se dedican a ésta, mediante los premios asignados en la ley de 3 de Mayo de 1834, la cual se observa estrictametne, sin creer necesarias otras medidas. En el último quinquenio se han matado 858 animales: 100 lobos, 10 lobas, 106 zorros y 852 zorras, habiéndose pagado por recompensas la cantidad de 25,980 reales vellón.

ALICANTE. Ha disminuido el número y son de escasa importancia los daños que causan los animales dañinos. Los que más abundan son los zorros, que solametne ocasionan daño en los corrales de ganado y en los árboles frutales. Casi todos los pueblos consignan cantidades para esta atención, pero la Diputación redujo los premios en 1843 a la tarifa siguiente. 20 reales por un lobo o loba, 10 por un lobezno, 8 por un zorro, zorra o zorrilla y 5 por cada garduña, gato montés, tejón o turón. Con posterioridad se ha mandado observar acerca de este punto las prescripciones de la ley, resultando que en los últimos cinco años se han extinguido, mediante el pago por recompensas de 10,081 reales la suma de 1,268 cabezas en gradación descendente de 328, 312, 274, 220 y 124, consistiendo en 12 lobos, 1,152 zorras, 23 gatos monteses, 31 tejones, 43 turones y 7 ardillas.

ALMERÍA. Atribúyese al desarrollo de la industria minera y a la creación de multitud de establecimientos mineros y fabriles que han poblado la sierra de esta provincia, la progresiva disminución de animales dañinos. No hay personas que se dediquen a este género de caza, ni la provincia ni los Municipios consignan cantidades para semejante atención. Cuando aparece algún lobo, los Alcaldes de los respectivos términos disponen una batida general, dejando al interés de los particulares y propietarios el exterminio de las demás clases de animales. Por estas razones no se remiten datos, y se juzga conveniente y bastante, recomendar a los Municipios el exacto cumplimiento de la ley vigente.

BADAJOZ. En la mayor parte de los pueblos de esta provincia no se nota aumento ni han causado daños de consideración. En algunos pueblos hay personas que se dedican a la caza de animales dañinos mediante los premios que, en observancia de la ley, consignan y pagan los Ayuntamientos. En otros están en prácticas las batidas. En el último quinquenio se han satisfecho 78,176 reales, habiéndose exterminado 5,097 animales: 1,321 lobos y 3,776 zorras. No se cree necesaria la reforma de lo establecido.

BALEARES. No existe ninguna clase de animales dañinos, por cuyo motivo no tiene aplicación la ley de 3 de Mayo de 1834.

BARCELONA. Es sumamente escasa la existencia de animales dañinos, y muy pocos los pueblos que consignan alguna cantidad para su exterminio. Respecto de los últimos cinco años, sólo se sabe que se han satisfecho por recompensas a los cazadores 1,085 reales, habiéndose extinguido 15 lobos, lobas y lobeznos, 36 zorros y zorras, 2 garduñas, 4 gatos monteses y un gavilán. La práctica más admitida en este género de caza es que, apenas se sabe la aparición de un animal dañino, salen en su seguimiento los vecinos autorizados para el uso de armas. En muchos pueblos se observa la antigua y tradicional costumbre de recorrer los cazadores pobres las villas y caseríos mostrando los despojos del animal muerto, por cuyo medio obtienen gratificaciones voluntarias.

BURGOS. Aún cuando no se advierte incremento, existe siempre un número considerable que causa notables daños a la ganadería. Algunos Municipios consignan partidas para recompensas, pero en tan corta cantidad, que apenas pueden hacer frente a ellas; razón por la cual no hay personas que se dediquen a la persecución. Prescindiéndose completamente de la ley vigente, se aconseja que se consigne cada año la cantidad necesaria para premiar a los cazadores, que se estimule el celo de los Alcaldes para hacer batidas, y que se publiquen instrucciones sobre los medios más fáciles y apropiados de cazar, atraer, entrampar y envenenar los animales dañinos con las precauciones que cada uno de estos medios requiere. Añádese que no es poseen los datos pedidos.

CÁCERES. Lentamente ha caído en desuso la observancia de la ley de 3 de Mayo de 1834, hasta desaprovarse las cantidades que los Ayuntamientos consignaban para este objeto, porque las más veces no se invertían en él. Es excesivo el número de lobos que existe en la provincia, no solo en las sierras, sino en las llanuras y en las inmediaciones de los pueblos, donde causan graves daños a los ganados. Está en costumbre entre los que se dedican a este género de caza el pedir gratificaciones a los ganaderos más acomodados presentando los despojos de las reses. Alguna vez se verifican batidas en las sierras por cuenta de los particulares, pero produciendo pocos resultados todos estos medios, se aconseja que adoptándose la idea emitida por la Asociación de ganaderos, se consigne una cantidad en los presupuestos generales del Estado, y estableciéndose una razonable tarifa de premios, se satisfagan estos en la capital de la provincia por la Junta de Agricultura, Industria y Comercio a la presentación de las pieles. No se han enviado los datos pedidos.

CÁDIZ. Tampoco se remiten datos sobre las cantidades invertidas y animales muertos, por carecerse de ellos en las oficinas de la Autoridad que informa; solo se refiere que en los últimos cinco años han consignado los Ayuntamientos las cantidades que han juzgado necesarias en la creciente escala que a continuación se expresa: Reales vellón 8,246, 9,835, 12,100, 13,000 y 14,100. Ocupándose del asunto consultado en términos generales, se dice que la constante persecución, el estímulo del interés individual compensando debidamente el trabajo, el peligro y aún los gastos que esta clase de caza ocasiona, podrá producir ventajosos resultados, y al efecto se emite el pensamiento de que por las provincias y Municipios se fijen recompensas proporcionadas a las dificultades de los respectivos territorios y a la calidad del animal dañino que se haga desaparecer, aumentándose el premio a medida que el número disminuya y la dificultad crezca; seguros de que cuando se satisfagan 1,000 o 1,500 reales por cada lobo, ya no restarán muchos que pagar.

CANARIAS. Nos remitimos sencillamente a lo apuntado con relación a las Islas Baleares.

CASTELLÓN DE LA PLANA. Siendo de poca importancia los bosques, y estando muy extendido el cultivo, no toman incremento las razas de animales dañinos. Los pueblos donde existe alguna clase de ellos consignan para premios cortas cantidades pero suficientes al objeto, contribuyendo especialmente al exterminio los labradores que, por interés propio, se dedican a la persecución, sin aspirar a recompensas pecuniarias. En el último quinquenio se han empleado reales vellón 31,834, y extinguiéndose 3,284 animales: 103 lobos, 2,123 zorras, 570 garduñas y 498 gatos monteses, ignorándose el pormenor anual de estos datos.

CIUDAD-REAL. Desde el año 1840, en que se impulsaron los medios de persecución, viene notándose decrecimiento. Hasta 1854, los Ayuntamientos consignaban lo necesario para premios y éstos los satisfacían los Alcaldes, previa orden de la Diputación o del Gobierno de la provincia, después de marcadas las pieles de los animales; pero desde entonces, con el fin de centralizar los pagos y evitar el gravamen que principalemente pesaba sobre los pueblos de la sierra, se hacen las consignaciones en el presupuesto provincial. Hay muchas personas, especialmente cazadores de oficio, que se dedican a esta industria, halagados por los premios. Se ha alterado la tarifa de éstos abonándose 66 reales por cada loba, 44 por un lobo, 11 por un lobezno y 10 por una zorra. Emítese dos opiniones: una en sentido de que es suficiente el estímulo señalado en la ley vigente, y otra en el de que deben satisfacerse 80 reales por la muerte de una loba, 60 por la de un lobo y relativamente por los demás animales de menos trancendencia. No se poseen datos más que de los años 1858 y 1859; en el primero se han invertido 13,526 reales, extinguiéndose 686 animales, y en el segundo 15,443 reales, matándose 1,011 reses. En junto [conjunto] 1,797 reses (318 lobos y 1,479 zorras) y 28,969 reales.

CÓRDOBA. Si bien no se advierte aumento, siempre son sensibles los males que ocasionan. Veintitrés Ayuntamientos situados en la zona donde más prosperan los lobos y animales dañinos consignan las cantidades necesarias. No se observa la mayor uniformidad en el tipo de recompensa, y aún está en práctica las disposiciones dictadas en 22 de Febrero de 1842 por la Diputación provincial, reducidas a que el premio de 44 reales por la muerte de cada cabeza mayor y 11 por el de cabeza menor, se abonen mitad por fondos municipales y mitad por los ganaderos y criadores. En el último quinquenio se han invertido 28,051 reales en esta gradación: 5,171, 5,077, 6,227, 5,688, 5,888, y se han extinguido 1,689 cabezas (de ellas 801 entre lobos, lobas y lobeznos y 888 zorras). [...] Propone la Junta las siguientes (medidas) por si mereciesen su aprobación. 1º.- Ya ha indicado la conveniencia de que se continúe abonando el premio que hoy se satisface a los que presentan un animal dañino [...] 2º.- Es muy interesante advertir que la caza de animales dañinos se hace muy difícil para los hombres que traten de alimentarse con este recurso, por mucho que se remunere, y que no se dedicarán a ella preferentemente los que viven de la caza menor sino cuando hallen un premio mayor que el que hoy obtienen, y relativo al ímprobo trabajo y continuas vigilias que hayan de sufrir [...] 3º.- Uno de los venenos más activos para los animales carnívoros es la estrignina; su administración está generalizada en las grandes poblaciones cuando se trata de destruir el exceso de perros vagabundos, y puede aplicarse con gran ventaja a la extinción de animales dañinos. [...] Aconsejado por uno de los fabricantes, el Ayuntamiento de Villaviciosa, en el año anterior, cuyo pueblo se veía acometido por los lobos en las mismas casas, donde habían devorado cerdos y otros animales domésticos, fue aceptado y puesto en uso por aquella Autoridad, con arreglo a las instrucciones que se le comunicaron, y obtuvo un éxito tan feliz que a la segunda o tercera vez que colocaron en distintos sitios del término los bolos que contenían estrignina, se vieron libres de la plaga que les atormentaba. Un centenar de animales muertos, entre los que se encontraron muchos lobos, zorras, ratas y otros que se atrevieron a probar el bolo, fue el resultado adquirido con este medio. [...] 4º.- Opina, por último, esta Comisión, que sería altamente provechoso crear una raza o variedad de perros ganaderos que uniesen a la fuerza que tienen los uqe hoy custodian ganado, más ligereza y constancia para perseguir los animales dañinos más temibles y veloces. [...] Resumiendo para la más fácil inteligencia de la Junta, los medios que la Comisión propone son: 1º.- Premio de la municipalidad a los que presenten animales dañinos. 2º.- Premio de la Diputación provincial al individuo que en un año mate cuatro lobos. 3º.- Uso y preparación de la estrignina para destruirlos. 4º.- Creación de una variedad de perros ganaderos más ágiles que los que hoy se poseen. La Junta aprobó el precedente dictamen.

CORUÑA. No hay aumento; únicamente en los países montañosos es donde aprecen algunas temporadas causando daños a la ganadería y los sembrados. La mayor parte de los Ayuntamientos consignan cantidades para otorgar los premios que la ley previene; pero se cree que éstos no se hallan en relación con las penalidades de los cazadores. En los puntos más acosados se reúnen los vecinos para perseguirlos, y a veces se han realizado monterías con buen éxito. En los cinco últimos años se han invertido, reales vellón, 46,154, y han muerto 2,198 cabezas (172 lobos, 2,012 zorros o zorras y 14 jabalíes), ignorándose los pormenores correspondientes a cada uno de dichos períodos.

CUENCA. Han tomado incremento y producen en su consecuencia considerables daños. No hay personas que se dediquen a la persecución, porque los Ayuntamientos de la provincia, generalmente escasos de recursos, consignan menores cantidades que las que se necesitarían para extinguir o aminorar la calamidad. Por esta razón, y creyendo suficiente la observancia de la ley de 1834, se opina que, por el Estado o la provincia, se consigne cantidad bastante para hacer frente a un servicio de tan alta importancia. Con reales vellón 22,398 se han recompensado 1,511 cabezas (209 lobos, 1,485 zorros y 17 garduñas).

GERONA. Es tan escasa la importancia que en esta provincia tiene la calamidad de que nos ocupamos, que en el último quinquenio nadie se ha presentado a reclamar premio alguno por la muerte de animales dañinos. Solo se alberga alguno en los partidos montañosos de Olot y de Ribas, donde también ha decrecido el número considerable, sin duda por el desarrollo que ha tomado la población. En los casos necesarios se observa la ley de 1834.

GRANADA. Respecto de esta provincia, hay diferencia en las opiniones. Se dice por una parte que el mal no ha tomado incremento, y por otra, lo contrario. De todos modos, el resultado de los datos oficiales que se remiten no es alarmante, pues en los últimos cinco años se han matado 1,893 animales, e invertídose 25,405 reales en esta forma: 1855, 398 cabezas (5,029 reales); 1856, 260 cabezas recompensadas con 4,532 reales; 1857, 393 (con 4,154); 1858, 462 (con 6,401); y 1859, 380 (con 5,289). El total de dichas cabezas le componen 250 lobos, lobas y lobeznos; 884 zorros y zorras; y 213 gatos monteses. La mayor parte de los pueblos donde más abundan, y por consecuencia, sufren más los ganados, no consignan las cantidades necesarias ni hay personas que se dediquen a la extinción. Se recomiendan las batidas de tiempo en tiempo, destinándose premios que estimulen el interés de los cazadores.

GUADALAJARA. Se han recompensado en el último quinquenio 912 cabezas con 12,407 reales, sin expresarse a qué clase pertenecen, ni la suma parcial que a cada año corresponde. Se deduce de los datos que se han remitido que solo en tres pueblos de la provincia se advierte aumento, y que no hay personas que se dediquen a la extinción. La referida suma de 12,407 reales se ha satisfecho por diferentes partidos en los términos siguientes: Atienza, por 80 cabezas muertas (314 reales); Brihuega, por 136 (6,017 reales); Cifuentes, por 163 (2,661); Cogolludo, por 27 (156); Guadalajara, por 25 (260); Molina, por 365 (1,908), Pastrana, por 28 (611); Sacedón, por 51 (380); y Sigüenza, por 37 (100).

HUELVA. Atribuyéndose más que a la persecución a los descuajes y rozas periódicas y al desarrollo minero, se nota decrecimiento, mas no dejan de ser considerables los perjuicios que causan a la ganadería. Las cortas cantidades que los Ayuntamientos consignan no bastan a estimular el interés de los cazadores, que muchas veces se quedan sin la correspondiente recompensa, por lo cual se opina que en los presupuestos del Estado o provinciales se consigne lo necesario para cumplir las prescripciones de la ley vigente, cuya observancia se cree bastante para corregir el mal. En el quinquenio se han extinguido, en grado que puede decirse descendente, 2,566 cabezas (575 lobos, 1,887 zorras y 104 tejones), habiéndose satisfecho 33,510 reales.

HUESCA. Se nota aumento, especialmente en los lobos, y con las batidas que hacen algunos pueblos solo se consigue ahuyentarlos, pero no exterminarlos; por lo que, y no consignando los Ayuntamientos las cantidades necesarias, se opina que se incluyan en los presupuestos del Estado, organizando el servicio de manera que se promueva el estímulo de los cazadores. No se remiten los datos pedidos por no poseerlos.

JAÉN. Se advierte incremento, y los Municipios consignan tan cortas cantidades, que suelen agotarse en los primeros meses del año, lo cual retrae a las personas que se dedican a la persecución. Se elogian como muy acertadas las prescripciones de la ley de 1834, temiendo los peligros de cualquiera innovación, y se aconseja que se hagan cumplir religiosamente los preceptos de aquella. En el quinquenio se han recompensado con 60,416 reales 5,018 cabezas, consistentes en 836 lobos, 4,091 zorras, 282 gatos monteses y 9 aves de rapiña; no se han recibido pormenores para deducir la gradación anual.

LEÓN. No es grande el incremento, pero causan bastantes daños. Los Municipios consignan las cantidades necesarias, preo su morosidad en los pagos hace que no haya personas que se dediquen especialmente a la persecución. Para evitar este y otros abusos, se cree conveniente la centralización de fondos, y que, previas ciertas formalidades, se verifiquen los pagos por la Diputación provincial o Junta de Agricultura, Industria y Comercio. Se han extinguido en el quinquenio, ignorándose los detalles de cada año, 2,116 animales: 572 lobos, 1,379 zorras y 163 garduñas, recompensándolos con 32,188 reales.

LÉRIDA. De algunos años a esta parte se nota disminución de animales dañinos, y por consiguiente en los daños que causaban. Los Ayuntamientos consignan lo necesario y se observa la ley de 1834, por lo cual no se cree necesario que se dicte otra disposición sobre la materia. Se indica la conveniencia de recomendar eficazmente a los Alcaldes y Municipios el exacto cumplimiento de aquella para que los fondos tengan la debida aplicación, y se recompense aún a los cazadores que por negligencia o ignorancia no se presentan a reclamar los premios. Sólo se da aviso de que por término medio se extinguen en un año 323 animales, lobos en su mayor parte; que hay 52 personas en los diferentes pueblos de la provincia que se dedican a esta industria, y que en el año de 1859 se pagó por recompensas la cantidad de 1,953 reales.

LOGROÑO. No hay incremento. Las municipalidades consignan lo necesario, y hay personas que se dedican a la persecución mediante los premios estipulados en la ley, sin que se crea necesaria la adopción de otras medidas. En el último quinquenio se han satisfecho 29,053 reales por 308 lobos, 1,667 zorros, 164 garduñas y otros animales pequeños, que forman un total de 2,139 cabezas.

LUGO. En 1855 se mataron 474 animales, y en los sucesivos, 509, 369, 451 y 426, que forman un total de 2,329; de ellos, 656 lobos, 1,668 zorras y 5 garduñas, habiéndose satisfecho 37,170 reales. Se advierte aumento en los distritos más montañosos, y por consignarse cantidades excesivamente cortas para esta atención, nadie se dedica a perseguirlos. Se cree que el medio más eficaz de extinguirlos o aminorarlos es el propuesto por la Asociación de ganaderos, o sea el de que se consigne lo necesario en el presupuesto general del Estado, ofreciéndose y pagándose los premios que se estipulen a los que maten mayor número de animales dañinos.

MADRID. Aunque no dejan de aparecer en las invernadas bastantes lobos que causan daño a los ganaderos lanares, sin respetar al menor descuido el ganado vacuno y caballar, no puede decirse que ha habido aumento en estos últimos años. Exceptuando el partido de Torrelaguna, donde se advierte aumento de zorras, puede decirse lo miso con respecto a los demás animales dañinos. Pocas personas se dedican exclusivamente a la persecución de fieras; matan las más los aficionados a caza por recreo propio. Se observa la ley de 1834, pero se juzga conveniente el aumento de los premios que la misma prescribe. En los últimos cinco años se han recompensado 5,296 cabezas con 81,057 reales.

MÁLAGA. Por el aumento del cultivo y los muchos rompimientos de tierras que se han verificado, han decrecido los animales dañinos. Se consignan las cantidades necesarias para su extinción, y los cazadores de oficio son los que se dedican a ella. Se observa la ley de 1934, pero se juzga conveniente que cada dos meses se hagan batidas por los pueblos en los terrenos más invadidos. En el quiquenio se han matado 14 lobos, 611 zorras, 24 tejones, 12 gatos monteses, 38 garduñas y 10 águilas, que forman un total de 709 animales, recompensados con 8,828 reales. Conviene advertir que en estas partidas no están comprendidos los pueblos de Málaga y Antequera, según advierte la Autoridad informante.

MURCIA. No hay aumento, la existencia de animales dañinos es escasa, atribuyéndose no sólo a la persecución que sufren, sino también a los muchos habitantes que la industria minera ha llevado a las sierras de los términos de Cartagena, Lorca, Mazarrón, Totana y Águila [sic]. Se consigna lo necesario y se observa la ley de 1834, pero se juzga conveniente la modificación de ésta, tanto respecto a la tarifa de premios como a la exacción de multas y demás formalidades [...]. Se han extinguido en los últimos cinco años (sin que se exprese el pormenor de cada uno) 850 animales: 33 lobos, 765 zorras, 11 garduñas y 3 turones, e invertídose la suma de 11,547 reales.

NAVARRA. Lejos de aumentarse, disminuyen de un modo considerable. Rige sobre la materia la ley de las Cortes de Navarra de 1817 y 1818, según la cual se abonan 240 reales por cada lobo o loba, 120 por cada lobezno, 20 por cada zorro o zorra, 40 por cada jabalí y 8 reales por la cría. Mediante tales gratificaciones hay muchas personas que se dedican a la persecución, especialmente en los países montañosos. En cuanto a las demás prescripciones de caza y pesca, se observa estrictamente la ley de 3 de Mayo de 1834. En el quinquenio se ha satisfecho 85,424 reales por 2 osos, 320 lobos, lobas y lobeznos, 6 jabalíes, 16 garduñas y 3,604 zorras o raposos, que en junto hacen 3,948 cabezas.

ORENSE. Si bien se advierte aumento en algunos distritos, ni la existencia de animales dañinos ni los males que causan son alarmantes. En el quinquenio se han extinguido 4,020 animales: 444 lobos, 3,230 zorras o raposas, 306 garduñas y 40 tejones, invirtiéndose la suma de 63,233 reales. Nos abstenemos de referir más pormenores para dar cabida a los dictámenes elevados por el Gobernador y Junta de Agricultura, ya en atención a las considerables reformas que se proponen respecto a las formalidades para el abono de premios, ya por las ideas que se emiten respecto a la organización de las monterías. [...]. Es preciso recurrir, en sentir de la Sección, al sistema de monterías; que muchos hombres vayan a buscarlos, espantarlos y dirigirlos a un punto donde ecerrados sean muertos, verificándose especialmente en el tiempo del calor de sus hembras, cuando se juntan muchos machos, así como en la época de los partos y en la del destete de sus hijos. [...]. (El Montero mayor) deberá convocar a los Alcaldes del distrito, conferenciará con ellos acerca del día en que ha de hacerse la montería; dónde ha de principiarse; el terreno que han de recorrer y en qué dirección, para que las fieras se dirijan al foso en que han de concentrarse, por ser éste mejor sistema que el de las redes de cuerda, pues no afecta tanto por estar disfrazada su tapadura. La concurrencia de gentes vecinas a la montería debe ser obligatoria. [...]. [Respuesta del Gobernador][...] Pero si bien estoy de acuerdo con casi todas las medidas que propone para coseguir este objeto, no lo estoy lo mismo con las batidas o monterías, que no producen, en mi concepto, los resultados que de ellas debieran esperarse, comparados con los graves inconvenientes que ofrecen. [...]

OVIEDO. No hay aumento, pero existe bastante número de animales, especialmente lobos, que causan daños. Las desgracias recientemente ocurridas se atribuyen a los animales atacados de hidrofobia [rabia]. En los presupuestos de la provincia se consignan 22,000 reales, con cuya cantidad se atiende holgadamente a las recompensas, pues resulta que de 1855 a 1859 solo se han satisfecho, a pesar de que la tarifa de premios que se ha fijado excede a la de la ley de 1834, reales vellón 54,130, en esta forma descendente: 12,878, 10,730, 10,750, 10,530 y 9,242. No se remiten más datos estadísticos por las razones que se expresan. Las circunstancias especiales de esta provincia, en donde era de temer, por las desgracias que se han hecho tan públicas, que el mal hubiera tomado incremento [...]

(La Comisión encargada de proponer a la Sección de Agricultura:) Los hábitos y costumbres de nuestra nobleza hacían inútil en cierto modo el establecimiento de reglas para la extinción de animales dañinos, pues aunque la ocupación de la caza era el descanso de las fatigas y penalidades de la guerra, en cada comarca se atenían los vecinos a lo que su señor les ordenaba bajo la inspección de los monteros, que ellos mismos nombraban [...] A medida que menguaban aquellos instintos de constante combate, se acrecentaba y multiplicaba el número de bestias, hasta el punto de que el país, atropellado por todo, iniciaba medios de defenderse; y como lo verificaba sin régimen, llamaron algunos por lo absurdo la atención del Rey don Alonso, quien en las Cortes de Alcalá, habidas en el año 1348, prohibió bajo severas penas armar cepos y trampas en los montes, siendo ésta la primera disposición general que respecto a animales dañinos hallamos en nuestros Códigos. Cuando el descubrimiento de las armas de fuego, creyóse que con ellas la caza iba a extinguirse, y entonces por un principio muy plausible, por más que no fura tan latamente aplicable, a fin de que no se exterminasen las especies, D. Carlos y Doña Juana, en las Cortes de Valladoliz, año de 1527, prohibieron cazar con arcabuz y con tiro de pólvora. Mas haciéndose muy pronto la debida distinción de que el derecho de cazar animales inofensivos no procedía del mismo principio que el de matar y perseguir los dañinos, que se fundan en el derecho de la propia conservación y de todo aquello que nos pertenece, al paso que el número de lobos se aumentaba de día en día, viéronse los mismos Monarcas en otras Cortes, celebradas también en Valladolid, año de 1542, en la necesitad de dar órdenes a las justicias para que los matasen de cualquier manera, aunque fuese con yerbas, y que diesen premios a los matadores; y como esto no hubiese producido los efectos que se esperaban ,además del convencimiento que ya había de que con armas de fuego no se aniquilaba la caza, D. Felipe III autorizó en 1617 que se pudiese tirar con arcabuz y con tiro de pólvora. Ni aún esto fue bastante, pues vemos por la ley 2ª, título XXXI, libro 7º, de la Novísima Recopilación, que D. Carlos IV, por resolución a consulta del Consejo, mandó en 1794, que se pagase premio doble, es a saber: por cada lobo 8 ducados, 16 por cada hembra, y si era con camada, 24, y los demás en proporción. Grande cantidad si se atiende al extraordinario valor del numerario en aquel tiempo. En el año de 1804, por un justo respeto a la propiedad, y con ánimo de reprimir abusos que contra ella se venían cometiendo por la reunión de los pueblos, se prohibieron las batidas y monterías de un modo absoluto; disposición que ha regido en esta materia hasta que por el título IV del decreto de 3 de Mayo de 1834 se vinieron a establecer con muy pequeña diferencia las mismas reglas, si bien rebajando los premios en la forma siguiente: 40 reales por cada lobo, 60 por cada loba y 80 si está preñada y 20 por cada lobezno. Por último, réstanos decir que según el decreto vigente de caza, están afectos los productos de licencias al pago de recompensas por la muerte de animales dañinos: el art. 17, y con más latitud el 32, asigna la mitad del importe de las penas pecuniarias impuestas a los infractores de las ordenanzas de caza y pesca y aún las relativas a los palomares; [...] No dejaremos sin mención el decreto de las Cortes de 19 de Julio de 1813, y Real orden de 2 de Junio de 1824, por las que se previno la mayor eficacia en la persecución de los lobos y zorros, pues aunque no establecieron cosa alguna, ni hicieron innovación, conduce a probar cuán poco valían los medios adoptados.

Limitándonos ahora al suelo de Asturias, citaremos las disposiciones especialmente dictadas para ella. Por Real orden de 11 de Mayo de 1768 se ha concedido, con destino a la talla de fieras, el arbitrio de 2 reales en fanega de sal que se vendiese en esta provincia. Por otra Real orden, comunicada por el Ministerio de la Gobernación en 15 de Octubre de 1859, se ha autorizado que pueda haber batidas parciales en los montes, promoviendo al efecto la formación de cuadrillas, que acordes con los propietarios del país, persigan las fieras; y prohibe se llame al vecindario en concepto de servicio vecinal, con otras restricciones conducentes las más a evitar que esta persecución sea una verdadera montería. Solicita la Diputación provincial por contribuir al objeto de la extinción, reconociendo que el premio que se pagaba era pequeño, y en vista de los daños ocasionados en este año por un lobo rabioso, acordó en sesión de 19 de Abril el aumento del premio establecido: el de 100 reales para los casos en que antes se pagaban 60, y dar 80 para los en que se adjudicaban 40, suprimiendo por innecesario el premio correspondiente a la muerte de garduña; rogando además al señor Gobernador, se sirviese facilitar a lo menos una licencia de armas gratis a cada parroquia. [...]

PONTEVEDRA. No han tomado incremento; los persiguen generalmente los cazadores de afición, y los premios se satisfacen puntualmente a tenor de la ley de 1834, la cual se observa con exactitud, consignando los Ayuntamientos las cantidades necesarias. Se han satisfecho en el quinquenio 78,891 reales vellón por la caza de 4,490 animales, cuyo pormenor es el siguiente. 203 lobos, 3,051 zorras, 574 garduñas, 417 tejones, 102 turones, 127 gatos monteses y 16 aves de rapiña; no sabemos los que corresponden a cada uno de dichos años.

SANTANDER. Abundan mucho los animales dañinos, especialmente los zorros y lobos. Hace algún tiempo que los Municipios consignaban en sus presupuestos las cantidades necesarias y pagaban los premios; pero posteriormente, a instancia de la Junta de Agricultura, se dispuso que se centralizasen los fondos, y que con intervención de aquella se pagaran las recompensas, pero reconociéndose que este sistema causaba graves molestias a los cazadores, se ha restablecido el antiguo. Como los premios asignados por la ley para la caza de zorros, que son los que más abundan, son de escasa importancia, hay pocas personas que se dediquen a su exterminio, por lo que se cree conveniente aumentar el tipo de los premios a establecer reglas sencillas para que se satisfagan con exactitud. Mientras que la referida Junta ha tenido a su cargo el pago de las recompensas, ha satisfecho 260 reales por cada lobo, 440 por cada loba, 20 reales más estando preñada y 40 por cada lobezno; en la misma proporción, 200 reales, 260 y 40 por cada oso, osa u oseto, y 40 reales por cada zorro o zorra. Sólo se han recibido los datos correspondientes a tres años, durante los cuales se han extinguido 971 cabezas, o sean 78 lobos, 879 zorras y 14 osos, osas y crías de los mismos, habiéndose invertido 47,840 reales vellón.

SEGOVIA. No se han tomado incremento ni causado daños notables, excepto en los puntos próximos a la sierra, donde por la extensión y espesura de sus montes no es fácil perseguirlos ni evitar que sorprendan algunos ganados en la estación de invierno. Generalmente consignan los Ayuntamientos las cantidades que se consideran necesarias, y aún cuando no lo verifican, no por eso dejan de pagar las recompensas con cargo a las partidas de imprevistos. En oposición de la ley está en práctica, y produciendo buenos resultados, el dar batidas comunales. No se consideran suficientes para impulsar el estímulo de los cazadores los premios designados por la ley; créese que deben aumentarse al menos en un 50 por 100 [...] En los cinco años se ha acreditado la muerte de 3,072 animales, que consisten en 72 lobos, 2,331 zorras, 566 garduñas y 99 tejones; los cuales se han recompensado con 16,500 reales, siendo así que los partidos judiciales sólo han presupuestado 10,375 reales, circunstancia que explica lo anteriormente referido en cuanto al pago de fondos de imprevistos. En gradación escendente respecto a la existencia de animales dañinos, figuran los partidos judiciales del siguiente modo: Segovia, Cuéllar, Santa María de Nieva, Sepúlveda y Riaza.

SEVILLA. No han tomado incremento ni se advierte que causen daño notable. Se observa la ley de 1834, creyéndose suficientes los premios que la misma señala. Sin más detalles, refiérese que en los cinco años se han recompensado por los Ayuntamientos con 64,018 reales 3,051 cabezas, consistentes en 309 lobos, lobas y lobeznos, 2,682 zorros y zorras, y 60 entre tejones, garduñas y gatos monteses, cuyos datos no inspiran la más completa confianza, tanto por que muchos animales se exterminan por los cazadores de oficio y guardas de heredades, cuanto porque muchos se retraen de reclamar las recompensas ante la molestia de presentar en el Gobierno de provincia las pieles o cabo de los animales muertos. [...] (Se propone) que se prohiba de un modo absoluto el uso de la nuez vómica, la estrignina u otra cualquier sustancia mortífera por los perjuicios que puede ocasionar en los animales útiles para la defensa de los ganados [...].

TERUEL. Se cree que hay algún aumento, especialmente de lobos y zorras que causan algún daño en los ganados, particularmente en los de lana, pero sin que sea en número alarmante. Tanto los Ayuntamientos como la provincia consignan cantidades para esta atención, y la Diputación provincial ha aumentado por vía de estímulo a favor de los cazadores la tarifa de los premios. La Junta de Agricultura cree que aún deben aumentarse hasta 100 reales por cada lobo, 150 por cada loba y 200 si está preñada, 20 por cada lobezno cazando la madre y 40 no concurriendo aquella circunstancia. También se recomiendan las batidas comunales de los pueblos siempre que se regularicen y hagan bajo la inspección de la Autoridad y en épocas determinadas del año. En los datos, sólo aparecen animales de la clase de lobos en esta forma: 23 lobos, 34 lobas, una más preñada y 299 lobeznos, que forman el total de 317 cabezas, las cuales se han recompensado con 10,692 reales.

VALENCIA. De dos años a esta parte han disminuido generalmente; sólo se han aumentado en los pueblos de los partidos judiciales de Ayora, Requena y término de Dos-aguas, en el de Albaida han disminuido. Se consignan cantidades por los Municipios, y se observa la ley en la mayor parte de ellos; en otros se rigen por diversas costumbres establecidas de antiguo. La Junta de Agricultura cree que una de las medidas más convenientes es la aconsejada en 1857 por la Asociación general de ganaderos, que consiste en mezclar estrignina u otro veneno con sustancias que sirvan de alimento ordinario a los animales dañinos, verificándose la aplicación del remedio por ocho días consecutivos en la temporada de invierno, y que de destinarse para esta atención alguna cantidad en el presupuesto general del Estado, convendría aumentar la tarifa de premios que actualmente rige. En los cinco años se han recompensado con 46,074 reales 4,102 cabezas, o sean 88 lobos y lobeznos, 3,201 zorras, 181 garduñas, 514 gatos monteses y 8 tejones.

VALLADOLID. No se han tomado incremento ni causan daño notable. Los Ayuntamientos consignan lo necesario, y se observa con puntualidad la ley de 1834. Se han pagado en los cinco años 29,550 reales por 2,141 animales: 224 lobos, 854 garduñas y 1,063 zorras.

ZAMORA. Van disminuyendo en proporción de los muchos montes que se descuajan y roturan procedentes de la desamortización y de propiedad particular, sin observarse que causen daños notables. No hay personas que se dediquen exclusivamente a esta industria; suelen ocuparse a temporadas en ella los cazadores de oficio mediante los premios estipulados en la ley de 1834, para lo cual se consignan cantidades, aunque escasas. Si bien practicándose puntualmente dicha ley no se juzgan indispensables otras medidas extraordinarias, se comprende que sería un medio doblemente eficaz el propuesto por la Asociación general de ganaderos. Sin precisar los detalles de cada un año, se ha dado cuenta de que en el último quinquenio se han pagado 14,965 reales por 904 cabezas: 193 lobos, lobas y lobeznos, 549 zorras o raposos y 162 garduñas.

ZARAGOZA. No han tomado incremento ni causan daños de consideración. Los pastores y jornaleros del campo son los que principalmente persiguen los animales dañinos. Se observan las prescripciones de la ley de 1834, si bien está en práctica satisfacer 60 reales por cada lobo, 10 por cada lobezno, zorro o raposo, y 5 por cada gato montés. No se remiten más datos que los relativos a los años 1856, 57 y 58 por carecerse de los demás. Según los mismos, resulta que con 9,095 reales se han recompensado 268 lobos, 556 zorros o raposos y 11 gatos monteses.

La extensión con que la Junta de Agricultura se ha ocupado de la importante materia que se trata, no concretándose en su informe a las preguntas dirigidas, sino ampliándole con observaciones muy ilustradas sobre las propiedades de los animales que causan más daño a la ganadería y los campos, y acerca de los medios de combatirlos, nos imponen el grato deber de insertarle a continuación.

Dice así contestando al Sr. Gobernador de la provincia:

Numerosas clases de cuadrúpedos, pájaros, reptiles e insectos ejercen diariamente su acción maléfica sobre los animales y plantas útiles a la agricultura; y si la Junta hubiese de extender sus consideraciones a tratar de aniquilarlos todos, aparte de la dificultad que semejante trabajo ofrece, tendría necesidad de ser difusa, aún haciéndose una breve reseña de sus clases, hábitos y medios de multiplicación. [...] Los procedimientos que tienen los animales nocivos para dañar son activos y variados, devorando unos las hojas y los brotes tiernos de las plantas; desenterrando otros los granos sembrados; acumulándolos tmabién bajo la tierra para mantenerse en invierno; atacando las raíces de las plantas con la práctica de galerías subterráneas; deponiendo en los frutos o en los granos sus huevos para germinar en los graneros, con todos ellos se causan accidentes y enfermedades dañosas a los vegetales. Una de las causas que más favorecen el desarrollo de los animales dañinos, en la clase de insectos sobre todo, es la destrucción irreflexiva de muchas especies que hacen la guerra a aquellos, puesto que está reconocido por los hombres más inteligentes que muchos mamíferos y pájaros a quienes se persigue por los hombres prestan útiles servicios a la agricultura: tal son, por ejemplo, la nutria y el topo, que destruyen infinidad de caracoles y limacos; tales son las hormigas que devoran los pulgones, y tales también un sinnúmero de pájaros que hacen cruda guerra a los insectos devastadores. El Gobierno puede ejercer una grande influencia sobre las mejoras agrícolas, dictando reglamentos al desorugamiento de los árboles y a la persecución ordenada de los animales perjudiciales, comprendiendo como tales, no sólo a los que se citan en el Real decreto sobre caza y pesca de 3 de Mayo de 1834, sino todos los que la práctica y los conocimientos modernos designan como fatales a la prosperidad de un ramo tan importante. Necesario es persuadirse de que una de las causas que hasta ahora ha hecho que sea poco eficaz la destrucción de aquellos, estriba en que cada particular o cada pueblo ha combatido sin premeditación y sin método la especie que más le dañaba, al paso que su vecino se dirigía contra otra diferente; y es indudablemente preferible que los esfuerzos de un gran país o vasto término se dirijan a la vez contra una especie determinada de animales nocivos atacándolos sucesivamente, porque de otro modo y con la práctica de hoy, lejos de conseguir un resultado completo, lo que se obtiene es enviar a los vecinos los animales que se toma el trabajo de perseguir en un territorio aislado. De esta manera pudo la Inglaterra aniquilar totalmente la raza de los lobos, conseguida por esa acción simultánea y unánime que supo imprimir a sus leyes de bosques y caza

Sentadas estas consideraciones generales, señalará la Junta, aunque sucintamente, los principales animales nocivos que convendría extirpar. Entre los mamíferos nocivos se distingue en la familia de carniceros: la fuina, la comadreja, la garduña, la nutria, el zorro, el lobo y el gato montés. La 'fuina' se introduce en el verano de noche en las habitaciones aisladas y en los huertos, donde destruye las aves, los huevos y los frutos. En el invierno se fija de asiento en los desvanes, pajares y heniles, donde se mantiene en acecho para cazar y destruir los gallineros; y aunque algunas veces es útil porque destruye ratas, ratones y otros animalejos dañinos, es necesario hacerle la guerra con lazos, trampas y aún a la espera. La 'comadreja' tiene casi los mismos hábitos que la fuina; pero parece es más aficionada aún a las aves y sus huevos, que acarrea unos tras otros a su nido; se dice que se la hace salir de su madriguera introduciendo en ella ruda; su mordedura se tiene por venenosa. La 'garduña' o beso [turón] se reconoce por el olor infecto que esparce; vive cerca de las habitaciones, y causa grandes estragos en los conejares, gallineros y palomares, donde se introduce algunas veces durante la noche, los medios de destruirla son iguales a los que se emplean para la fuina. La 'nutria', manteniéndose principalmente de pescado, es temible para los estanques. Todo el arte de caza de la nutria consiste en lanzar al animal en un sitio en que haya poca agua, y cuando se ha descubierto el camino que sigue habitualmente, se pone una trampa o bien se caza a la espera. Como el 'lobo' es tan temible para los ganados, se han imaginado todo género de medios para preservar a éstos de sus ataques, y sobre todo para destruirlo. Un sencillo farol con sus cuatro vidrios de diferentes colores basta para alejarlo de un redil de ovejas durante la noche; este farol o linterna se cuelga al lado opuesto de la cabaña del pastor. Las grandes cazas con caballos, galgos y perros; las batidas, en las cuales toman parte los hombres armados de un término, deben ponerse en ejecución, si hay necesidad, y también las esperas. Tales son los medios que suelen emplearse para destruir este animal; pero también se usan otros en algunos países para darle muerte. Así, por ejemplo, se pone un puñado de nuez vómica en el cadáver de una res o de un perro muerto que se coloca, sobre todo en invierno, en un lugar solitario, después de haberlo arrastrado por los caminos o por el contorno u orillas de los bosques; otras veces se suspenden a los árboles fuertes anzuelos guarnecidos de carne, que traga por que no masca; o se colocan en caminos estrechos, trampas y armadijos de diversas clases. El astuto y taimado 'zorro' causa en las cercanías de los montes grandes estragos, en corrales, colmenas y viñas. Los medios de deshacerse de este animal son en general los mismos que se emplean para el lobo, y también cebos, en cuya composición entran en general la carne asada de reses mortecinas mezcladas con gálvano y alcanfor, procurando que las trampas no conserven señales de la presencia ni del olor del hombre. El 'topo' causa perjuicios: primero, transtornando las sementeras; segundo, apoderándose, para hacer sus madrigueras, de tallos de diversas gramíneas, que pone bajo tierra; tercero, abriendo por bajo de la superficie numerosas galerías que quitan a las plantas, situadas encima, el apoyo y el alimento, causando obstáculos para los riegos, y taladrando diques o malecones, y ocasionando filtraciones de las aguas; cuarto, cortando las raíces de las ramas que encuentra a su paso; y quinto, levantando montones de tierra en las praderías, que hacen difícil la siega de las yerbas. Las diversas especies de 'ratas' y 'ratones' son a veces una plaga para el labrador; una persecución activa con gatos, perros adiestrados a esta caza, trampas y cebos venenosos, son precisos, cuando se multiplican aquellos animales con exceso. Con respecto a los pájaros, los 'gorriones', si bien causan perjuicios, lo compensan con la persecución incesante que hacen a los insectos, y para probarlo, citaremos el hecho de que habiéndose ofrecido en el Palatinado [en Alemania] premio para el exterminio de los gorriones, poco después de verificado éste, sufrieron tanto los labradores de los insectos, que fue necesario introducirlos de nuevo. Los 'cuervos', las 'cornejas', los 'mirlos', los 'estorninos' y otros pájaros que se creen granívoros, pero que son obnívoros [sic, omnívoros], prestan por otro lado grandes servicios, destruyendo inmensas cantidades de insectos. El 'pico verde' taladra profundamente los troncos de los árboles, pero en cambio destruye multitud de insectos y de hormigas. El 'pico gordo' y una especie de 'alondra' [?], son dañinos porque comen botones y yemas de los árboles frutales; pero estas dos especies son poco comunes. En cuanto a los pájaros que se mantienen solo de insectos, sería de desear que se pusiese término a la destrucción que la caza hace de estos servidores desinteresados de la Agricultura. El desorugamiento de los árboles, ejecutado con cuidado, podrá destruir un gran número de orugas, de insectos y de huevos depositados antes del invierno, pero no las crías posteriores; y así el único correctivo es la persecución que les hacen los pájaros insectívoros, de que hemos hablado en el párrafo anterior.

Enumerar la multitud de especies de insectos que dañan a los cereales y a los árboles frutales, no tendría aplicaciones prácticas muy generales, porque la mayor parte de los labradores los desconocen; pero diremos de paso que las diversas variedades de bombix [Bombyx?, polillas], de bostriches [Bostryche?, escarabajos], de corsus, de soelitos, de crisomelas [Chrysomelas?, escarabajos], de pinales y de jalenas, son, entre las legiones numerosas de insectos, las más perjudiciales variedades, y que causan enormes estragos según los años y localidades. El 'abejorro' o gusano blanco [Anoxia villosa?, escarabajo] , es tan dañino al cultivo hortense y de legumbres, que convendría la asociación de los propietarios para su extinción. El sacudimiento de los árboles desde las siete de la mañana hasta las tres de la tarde, en cuyas hojas están refugiados, produciría felices resultados, porque cayendo por este medio a millares, sería fácil destruirlos, aunque, como deja indicado esta Junta, sería preciso que esta operación fuese simultánea en cada término, y objeto por consecuencia de la población rural. La 'langosta', cuando llega a invadir un territorio, exige medidas que obliguen a las poblaciones en masa a su destrucción, porque además de los terribles daños que causa en los productos agrícolas, cuando perece, infecta su cadáver el aire, dejando corrompidas las aguas y determinando enfermedades pestilenciales en hombres y animales.

Tales son, pues, los animales dañinos que perjudican a la agricultura; y la Junta ha creído de su deber enumerarlos al evacuar el presente informe, extendiéndose a indicar los principales destructores de los productos agrícolas, y concluyendo por significar a V. S. que, a su juicio, son oportunas las disposiciones acordadas en la ley de caza y pesca de 3 de Mayor de 1834, con tal de que se amplíe, primero a reglamentar los desorugamientos de los árboles; segundo, a proteger la existencia de los animales útiles que destruyen a los dañosos; y tercero, a alzar la prohibición de hacer batidas en los términos de los pueblos cuando éstos, en virtud de necesidad justificada, lo soliciten de los Gobernadores de provincia que la permitieran, con tal de que para ello sno se graven de modo alguno los fondos municipales, y sean como un servicio vecinal en casos y localidades determinadas.>>

[Dirección General de Agricultura, Industria y Comercio (1861): Memoria elevada al Excmo. Sr. Ministro de Fomento por la Dirección General de Agricultura, Industria y Comercio sobre el estado de los ramos dependientes de la misma en Octubre de 1861. Imprenta Nacional. Madrid.] books.google.es


1877 Manuel Prieto

Madrid

<<DE LA ESPECIE CABALLAR EN LA PROVINCIA DE MADRID. Sus vicisitudes y determinación del grado de importancia que ofrezca. Conferencia agrícola del Domingo 8 de Abril de 1877 a cargo del señor don Manuel Prieto y Prieto, Catedrático de la Escuela de Veterianaria. [...]

Madrid, en el siglo VIII de la era cristiana y luego en los IX, X, XI y XII era abundoso en su fauna, gracias a un templadísimo clima, debido a una atmósfera apacible, a una notable frondosidad y abundancia casi exagerada de aguas. Así lo afirman, Lucio Marineo Siculo en la famosa relación de sus viajes [De rebus Hispaniae memorabilibus, 1530], (y) Gonzalo Fernández de Oviedo en sus quincuágenas [Quinquagenas de la nobleza de España, 1555], quien aseguraba en la época en que escribió, que en Madrid abundaban la carne buena, el buen pan y el mejor vino, y que en su territorio había a maravilla, muchos puercos, ciervos, gamos, corzos, conejos, liebres, perdices, numerosas y varias aves más, e mucha salvagina y muchos caballos y mulas y toros de los más bravos.

Del mismo modo y con idéntico entusiasmo, se ocupan de los ganados existentes en lo que hoy se conoce con el nombre de la provincia de Madrid, D. Fray Bernardo de Ageu (primer abad del Monasterio de Sahagún), Alfonso VII (en su fuero a Madrid otorgado), y otros autores y cronistas que tratan del asunto, hasta la época en que, desterrados de España los musulmanes, empezó lenta pero seguramente, la tala de su arbolado, empezó su población de un modo anómalo e irregular [...] y siguió el exterminio de muchos cuadrúpedos y aves, la destrucción del arbolado y el principio del arenal desolado y sombrío que hace siglos caracteriza a este pueblo y a esta provincia.>>

(pág.343)

[VVAA (1878). Conferencias agrícolas de la provincia de Madrid. Recopiladas e impresas en virtud de orden de 1º de Mayo de 1878 de la Dirección General de Instrucción Pública, Agricultura e Industria. Imprenta del Colegio Nacional de Sordo-mudos y Ciegos. Calle de San Mateo, 5. Madrid.] books.google.es


Nota: No extraemos toda la informació de los diccionarios sobre plantas ni animales domésticos, a no ser que tengan alguna particularidad especial, bien sea la variedad, utilidad, etc. En todo caso, en el pdf se pueden buscar palabras concretas.


www.jacint.es  -  portellweb@yahoo.es

Recopilación bibliográfica y transcripciones de Jacint Cerdà

En continua actualización.